ALBERT MASÓ
KALAHARI. El desierto rojo.
Editorial Àmbit. Barcelona, 1997.


Si la Naturaleza es la respuesta, ¿cuál es la pregunta? Como reconoce el autor del libro, esta frase resume el espíritu que le ha llevado a realizarlo: descubrir cómo es la naturaleza para intentar desentrañar el porqué es así y no de otra manera; tratar de hallar pequeños espacios de entendimiento ante la continua interpelación de la Naturaleza. Y ello lo hace en el ambiente de este gran desierto, pero en realidad la mayoría de razonamientos e interpretaciones se pueden extrapolar a otras zonas.

Sisón negro alioscuro (Afrotis afra)

Así, al conocer cómo es la vida en este rincón del planeta, el lector comprenderá cómo funcionan los ecosistemas terrestres: la fabricación de materia viva por parte de las plantas, la lucha de éstas por el agua, el paso de la energía que han acumulado a los herbívoros y la evolución y comportamiento de los animales, como las migraciones, la estrategia de captura de los depredadores, etc.


Todo ello se consigue estructurando el contenido en seis capítulos fundamentales:

En EL ESCENARIO encontraremos respuesta a la cuestión de porqué hay un desierto ahí y a la del origen de sus características dunas rojas. Dunas rojas

LA VEGETACIÓN nos explicará cómo han conseguido enraizarse y crecer en ese terreno inhóspito las distintas plantas que "viven sin agua" y constituyen la base de la pirámide ecológica.

En la sección PEQUEÑOS FITÓFAGOS se describen los animales cuya fuente de energía la encuentran en los vegetales. Milpiés gigante
Springbok

Con los GRANDES HERBÍVOROS se llega a los pesos pesados del ecosistema: los ñus, las tortugas gigantes, las aves de mayor tamaño, el récord de masa corporal (el eland, con sus 900 kg)...

Los INSECTÍVOROS nos inician el grupo de animales carnívoros: desde pequeños reptiles hasta las gigantescas avutardas, las mayores aves voladoras del mundo. Agama terrestre
Babuino negro

Los DEPREDADORES constituyen la culminación de los cazadores: voladores silenciosos, como el impresionante búho lácteo, pequeños terrestres como los suricatas, con sus interminables galerías subterráneas; mayores, como la serpiente boomslang, de veneno mortal; y el superdepredador: el león, majestad de la sabana, que el autor llama "el rey vago".

Por fin, los CARROÑEROS . Veremos chacales, hienas y la parca africana: los inefables buitres, que limpian de cadáveres el terreno.

El discurso general se hace siguiendo la cadena trófica, es decir, empezando por las plantas, que transforman la energía del sol en energía química, continuando por los vegetarianos y terminando con los carnívoros. Encontramos también una completa bibliografía, así como un epílogo y una introducción, en la que se concretan las condiciones de la expedición y el equipo fotográfico. No falta el toque personal: referencias a las motivaciones del viaje, el recuerdo de las conversaciones con el gran conocedor de los desiertos Augusto Colombo, reflexiones sobre la filosofía del viajero...

Ardilla terrestre (Xerus inauris) Gangas de Burchell (Pterocles burchelli)

Estamos ante una obra eminentemente fotográfica, que combina el paisaje con la caza fotográfica (la mayoría) y alguna toma de macro. Son del mismo autor, Albert Masó que, además de biólogo ecólogo, es profesor de fotografía científica y naturalista. El libro constituye también el catálogo de una exposición que se inaugurará en mayo en el Museo de Ciencias Naturales de Granollers. Allí las imágenes resultan más espectaculares, pues algunas llegan a superar 1 m de longitud. En cualquier caso, a través de las imágenes nos adentramos en el bioma desértico, lleno de vida, siguiendo una "línea estética del Kalahari".

Óryx de El Cabo (Oryx gazella) Avutarda Kori (Ardeotis kori)

Cada fotografía está acompañada de títulos sugerentes y explicaciones sobre la vida de la especie, que en ocasiones no sólo son didácticas, sino bellas, como la del guepardo ("Cheetah: la velocidad pura"). Siempre se indica el nombre científico, el común y, en algunos casos, la sorpresa de la denominación que le dan los bosquimanos. No falta un trasfondo conservacionista; en palabras del propio autor: "La Tierra no pertenece al hombre. Es el hombre quien pertenece a la Tierra". Además, el texto está salpicado de frases de importantes científicos: Darwin, Linneo, Einstein, Margalef... Así, no sólo es un libro de divulgación científica, sino que interpela al lector y le invita a la reflexión.
Emese Borsiczky & Jordi Martín

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